Como todo aceite, el derivado de las semillas de uva contiene un 99,9% de grasas, entre las cuales predominan los ácidos grasos insaturados, siendo mayor la proporción de ácido linoleico (omega 6) que linolénico (omega 3).
Asimismo, cuenta con polifenoles con efecto antioxidante, fitoesteroles, tocoferol, carotenoides y muchos otros fitoquimicos más que se asocian a un efecto antiinflamatorio en el organismo.